la soledad, que inevitablemente se convertía en compañera de mi desventura...
de mi exilio... de mi amargura... era una vez mas... la mas lastimera de mis heridas...
implorando al viento que se llevase mi esencia... que evaporase mi presencia...
el tortuoso camino que he tomado, convierte mi inmortalidad... en decadencia...
mi fortaleza, en temor.... mi despertar, en convalecencia...
deseoso de volveros a encontrar, descubro solo pedazos de tu pasado...
migajas de tu promesa de amor eterno... tan efímeras como tu presencia...
un amanecer mas triste que el anterior... una final de mi crepúsculo mas amargo...
en el que moriré sin saber de vos... vuelvo a ser parte del viento...
hasta que caiga la noche... y renazca una vez mas...
en mi propio cementerio...
